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sábado, 5 de octubre de 2013

- Cuentitos para la tarde 6 -

El lavaplatos.


Gustav era el lavaplatos de una reconocida fonda en Brujas. El se limitaba a lavar todo utensilio que colocarán en el fregadero, jamás hablaba con nadie, el sólo lavaba y lavaba. 
Una noche terminando su jornada, salió por la puerta trasera acostumbrada hacía el húmedo callejón empedrado, la noche era fresca y el viento soplaba apacible.

Caminaba solitario y en silencio, cuando vio pasar frente a sus ojos una chispa azul celeste, se asustó y echó para atrás, ¿que era ese destello flotantes? pensó. Después lo notó bien, era un hada, una pequeña criatura con orejas puntiagudas, y alas iluminadas similares a la de una libélula. Se miraron metículosamente, ella no emitió ni un sonido, le revoloteó unos segundos más. Para finalmente tocarle la nariz y desaparecer. Desconcertado, se fue a su casa, no sabía que pensar.

Al día siguiente, llegó a su trabajo puntual como siempre, y bien decidido a olvidar el extraño acontecimiento de la noche anterior. Le llegó la primera tanda de platos y al tomar el primero este se convirtió en oro, Gustav no daba crédito a lo que veían sus ojos, de simple loza a oro intenso. Tomó otro plato, un tenedor, y una taza...dando el mismo resultado. Todo traste que tomaba, lo convertía en oro cual Midas. Sus compañeros estaban maravillados, como era posible ese acto, ese don. El joven reconoció la realidad y poder del ser mágico que se topó en su camino. Empezó a tocar cada pieza, o mueble en la cocina como un loco,mientras daba saltos de alegría. todo a su alrededor empezó a tener una incandescencia dorada sin igual. Incluso tocó a las personas presentes (daba igual, nunca le hablaban...) la comida, ollas, sartenes, el piso...empezó a carcajearse fuertemente, cuando repentinamente...

¡Despertó!...se quedó dormido sobre el fregadero, y por supuesto nadie tuvo la amabilidad de despertarlo. Sólo vio frente a su rostro torres y más torres de platos y cacerolas.

-FIN-

domingo, 29 de septiembre de 2013

- Cuentitos para la tarde 5 -

EVENTOS DISOCIADOS

Un hombre padre de familia, salía de su casa todos los días temprano por la mañana a trabajar. Subía a su automóvil, tomaba el mismo camino todos los días; vivía en un fraccionamiento cerrado, pasaba por la caseta, daba vuelta a la derecha y tomaba la avenida principal. En esa área nunca había demasiado tráfico, y la calle principal era bastante fluida.
Cierto día, tuvieron en casa un problema de plomería, la llave del fregadero se estropeó, así que dicho hombre, le dijo a su esposa que no se preocupara, acudiría a la ferretería que se encontraba en una plaza comercial cercana, a no más de 3 minutos en coche. La pareja se despidió, y el partió.
Al salir de su cerrada, y virar a la derecha, notó sorprendido los cuatro carriles repletos de carros, se incluyó en el tráfico. 
Al mirar por el espejo retrovisor, los carros no dejaban de llegar, haciendo cada vez más largas cada una de las filas. Le pareció muy extraño ese acontecimiento, nunca había visto tantos carros juntos en esa área. Pensaba que quizá había un accidente o choque muy grande, más adelante, pero como no verlo de aquí estaba a unos 10 metros de la señal de "alto" para tomar la vía principal y llegar de inmediato a la ferretería.
La fila avanzaba lentísimo, el tenía la sensación que no avanzaba ni un solo centímetro, para colmo había olvidado su teléfono celular en la barra de la cocina, se dio cuenta de la falta del mismo al encender el vehículo en la cochera, pero no importó, regresaría "en un parpadeo".
La música que emanaba la radio, no tranquilizaba sus nervios, ¿por qué estoy atrapado en este tráfico, es irreal?, ya habían pasado más 15 minutos, asomó su cabeza y parte de su cuerpo por la ventana, si había movimiento de vehículos, lento, pero circulaban, y él seguía sin avanzar.
Pensó en bajarse, dejar el carro abandonado "estacionado" en el carril y regresar caminando a casa, pero en cualquier momento podía avanzar la línea, no podía dejar su mueble causado más caos.
Total, decidió mantenerse, y lo tomó por el lado amable, este tiempo muerto lo voy a aprovechar para meditar, y después pensar en mis pendientes (ya había apagado el motor).
...mente en blanco...
...respiración profunda...
...mente en...¡esto es una locura tengo que salir de aquí!!!
Abrió la puerta de su coche, salió desesperado, pasó entre los carros hasta llegar a la banqueta.
Se detuvo en seco. Se sintió desorientado. Está no es mi calle, se dijo, no se donde estoy.
Con una expresión petrificada en el rostro volteó al cielo, una luz en extremo brillante, acompañada de un sonido fuerte y agudo, fulminó el lugar....
Después la oscuridad.

-FIN-