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miércoles, 28 de mayo de 2014

Lo que dicen tus ojos

Lo que dicen tus ojos

 

 

Hay miradas que matan y otras que enamoran. Algunas veces, una mirada puede penetrarnos hasta el fondo del alma, y otras suele fulminarnos en segundos. No hay una parte del cuerpo que tenga mayor carga emocional que los ojos. Ellos delatan nuestro cansancio o tristeza, descubren nuestra alegría y suelen decir más de lo que las palabras pueden hacerlo.

A juicio de Ronald E. Riggio, profesor de liderazgo y organización psicológica del Claremont McKenna Collage (Estados Unidos), los ojos forman una parte crucial del lenguaje no verbal, y lo que expresamos con ellos es infinito.

Basándose en diversos estudios científicos sobre el poder de la mirada y lo que transmitimos gracias a ella, Riggio elaboró un artículo publicado recientemente en Psychology Today. Sus conclusiones principales se resumen en cinco puntos:

El contacto visual excita


Mirar fijamente a los ojos de otra persona genera una reacción de excitación, aunque la interpretación de la misma varía según el contexto. Cuando nos mira un extraño durante mucho tiempo podemos verlo como una amenaza y experimentar miedo o angustia. Esta actitud es muy frecuente en los animales, que se sienten amenazados si un humano los observa fijamente a los ojos. Sin embargo, también es posible excitarse sexualmente gracias al contacto visual, e interpretarlo como una invitación a mantener relaciones sexuales.

Los ojos revelan la honestidad de una sonrisa


El psicólogo estadounidense Paul Ekman ha distinguido entre las sonrisas que representan una felicidad genuina y las sonrisas falsas, utilizadas para fingir felicidad o para cubrir cualquier otra emoción. La clave para distinguir una de la otra es observar la mirada de la persona en cuestión. Cuando la sonrisa es honesta, los ojos se achinan y se generan patas de gallo en los extremos.

La dilatación de la pupila es signo de interés  


Según explica Riggio, cuando algo nos interesa, nuestras pupilas se dilatan. Pero, además, esa dilatación nos hace parecer más sexys. El profesor cita un estudio en el que en una foto de una misma mujer se alteró artificialmente el tamaño de las pupilas. Se compararon ambas fotos, idénticas salvo por el tamaño de la dilatación, y aquellas que presentaban una mayor fueron calificadas como más atractivas que las que se mostraron con las pupilas de tamaño normal.

La mirada recíproca es un signo de amor


Las investigaciones que estudian temas relacionados con el amor y la atracción han concluido que el mirarse detenidamente y la observación mutua son casi garantía de que las personas implicadas están enamoradas.


El contacto visual da pie al engaño


Normalmente, el contacto visual y detener la mirada en algo suele ser signo de interés, amor, cariño o derivados. Así se ha dicho que un mentiroso no suele mirar a los ojos, y que esta es una característica fundamental de su lenguaje no verbal. Sin embargo, la investigación ha demostrado, según cuenta Riggio, que en realidad las personas con tendencia a mentir establecen un mayor contacto visual, ya que ponen más energía en intentar convencer a su interlocutor de algo que no es verdad. Quien dice la verdad, por el contrario, no necesita demostrar nada, y puede estar simplemente distraído si no nos está mirando.

No cabe duda de que los ojos son el espejo del alma.

Y recuerda que: “Hay ojos que miran, hay ojos que sueñan”.

Espero que pases un excelente ombligo de semana y platicanos que experiencia has tenido con los ojos o la mirada de alguien?

*** NoyAhoy ***

sábado, 22 de marzo de 2014

Carta de una Flor

Y aquí estoy de frente al viento, suave y delicada. 
Mi vida de divide en hojas de calendario que se cortan una a la vez. En temporadas donde mi esplendor se transforma. 
Para mi, la primavera representa un resurgir, el empezar de nuevo, florecer sin medida, florecer enfundada en mi vestido más colorido y alegre.
Como yo hay muchas en el mundo, de cierto modo...es cierto. 
Pero ninguna tiene mis deseos de crecer, de cambiar, de entregar calidez y bienestar durante este paso tenue por la tierra.
Yo quiero resaltar ser diferente, mantenerme especial, ser la más admirada y bella de todas. 
Deseo atraer los ojos de un solo ser, de mi gran único amor, del que es mi sol y luna; de aquel que es mi rey y verdugo. 
El cual celo sin ningún control en ocasiones, pues en el jardín de los susurros, los reflejos, el brillo y los colores son exagerados.
Aún así, mi acompañante es comprensivo y alimenta mi corazón cada vez que sea necesario.
Ese ente maravilloso que es mi todo, con el que contemplo estrellas fugaces, y soy feliz de más.
Soy esa flor que ama y necesita ser amada, que si me arrancas de mi suelo, será con fuertes palabras y tratos insensibles, no sé si podré recobrarme. 
Necesito de esa energía vital que es tu voz, tu aroma, tu tacto, pero sobretodo tu querer.

sábado, 5 de octubre de 2013

- Cuentitos para la tarde 6 -

El lavaplatos.


Gustav era el lavaplatos de una reconocida fonda en Brujas. El se limitaba a lavar todo utensilio que colocarán en el fregadero, jamás hablaba con nadie, el sólo lavaba y lavaba. 
Una noche terminando su jornada, salió por la puerta trasera acostumbrada hacía el húmedo callejón empedrado, la noche era fresca y el viento soplaba apacible.

Caminaba solitario y en silencio, cuando vio pasar frente a sus ojos una chispa azul celeste, se asustó y echó para atrás, ¿que era ese destello flotantes? pensó. Después lo notó bien, era un hada, una pequeña criatura con orejas puntiagudas, y alas iluminadas similares a la de una libélula. Se miraron metículosamente, ella no emitió ni un sonido, le revoloteó unos segundos más. Para finalmente tocarle la nariz y desaparecer. Desconcertado, se fue a su casa, no sabía que pensar.

Al día siguiente, llegó a su trabajo puntual como siempre, y bien decidido a olvidar el extraño acontecimiento de la noche anterior. Le llegó la primera tanda de platos y al tomar el primero este se convirtió en oro, Gustav no daba crédito a lo que veían sus ojos, de simple loza a oro intenso. Tomó otro plato, un tenedor, y una taza...dando el mismo resultado. Todo traste que tomaba, lo convertía en oro cual Midas. Sus compañeros estaban maravillados, como era posible ese acto, ese don. El joven reconoció la realidad y poder del ser mágico que se topó en su camino. Empezó a tocar cada pieza, o mueble en la cocina como un loco,mientras daba saltos de alegría. todo a su alrededor empezó a tener una incandescencia dorada sin igual. Incluso tocó a las personas presentes (daba igual, nunca le hablaban...) la comida, ollas, sartenes, el piso...empezó a carcajearse fuertemente, cuando repentinamente...

¡Despertó!...se quedó dormido sobre el fregadero, y por supuesto nadie tuvo la amabilidad de despertarlo. Sólo vio frente a su rostro torres y más torres de platos y cacerolas.

-FIN-

domingo, 14 de abril de 2013

El banquete de los solitarios

-Capítulo 7-


Esteban figuraba como único heredero de todas las pertenencias de su tío. Si bien no había testamento, el papeleo se podría arreglar en unos días. 
Era su primer día en el pueblo, llegó en la madrugada y toda la mañana la dedicó a recorrer la casa, al día siguiente acudiría con las autoridades correspondientes para dejar todo en regla. 

Caminando por la plaza, mientras comía un helado de agua sabor limón, apreciaba el paisaje y la comunidad. después de dar una vuelta completa, divisó una banca debajo de un durazno en flor. Tomo asiento, y como era su costumbre se ensimismo, perdiendose en sus pensamientos, planes y pendientes; sin percartarse que una persona se había sentado al otro extremo de la banca. 
Era una chica de no más de veinte años, de baja estatura, de complexión muy delgada, exquisita, tez morena, con unos bellos ojos grandes color avellana, enmarcados con dos cejas gruesas, bellos rostro.

De hecho pasaron varios minutos hasta que Esteban sintió la mirada. Se sorprendió un poco, y sonrió tímidamente, y ella le brindó una cálida y dulce sonrisa.
Ella fue la primera en hablar -Hola, mi nombre es Florencia, y ¿cuál es él tuyo?-

El estaba un poco extrañado, pensó -una joven mujer, una extraña llega de la nada y me saca plática...bueno, nada malo tiene que suceder-

Le dijo su nombre y empezaron a hablar de trivialidades. Después de una hora se despiedieron cordialmente. 
Al día siguiente después de acudir a resolver su pendiente burocrático, regreso al mismo lugar en la plaza, sin quedar en nada previamente se volvieron a encontrar los dos. Y comenzaron una nueva conversación.

Esteban duró una semana en el pueblo donde vivía su tío, desde su primer encuentro hasta el último día los muchachos se vieron cada día. Algo especial crecía en el corazón de ambos.