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domingo, 7 de julio de 2013

El arte de preparar un chocoflan

Anécdota de una cocinera novata


Bonita noche de domingo Jugoazuleños, el día de hoy les voy a platicar mi experiencia al preparar un rico postre: EL CHOCOFLAN.

Yo generalmente no he sido asidua a las actividades "culinarias", digamos que solo cocinaba porque tenía que comer (y ya con hambre y antojo, pues...), no tanto por placer, aunque admito que siempre es gratificante, relajante, y ¡delicioso!.

Total, el asunto es que de unos años para acá he decidido mejorar mis habilidades en el área; todo gracias a la motivación de mi novio, y yo pues gustosa me aplico.

Busqué un receta sencilla en internet, les comparto el link: 

Era mi primer intento en la preparación de este postre. Seguí cada uno de los pasos, a mi parecer todo iba bien, prepare la ambas mezclas, las vertí en el molde de rosca (previamente engrasado) y lo introduje en el horno. Mi único pequeño problema fue al final, al momento de desmoldar el pastel, una parte del flan se quedó pegada en el recipiente (¡Noooooooo!!...u_u). No sé si fue el molde, pues no es antiadherente, o no lo engrasé bien, se me pasó el tiempo. 
Respiré profundo, era la primera vez que lo hacía, si bien a la vista no era perfecto, pues parecía que alguien lo había aplastado intencionalmente de un lado, la prueba de fuego era el sabor...

¡El cual no me decepcionó, al contario!!, la masa quedo suave y esponjosa, y el flan también tenía un rico sabor y porosidad adecuada. Eso me tranquilizó, quedó ¡comestible!!, uff.
(A mi intento #1, no le tomé ninguna foto, en un principio no pensaba compartirlo, me conforme con el buen sabor, y consistencia C:)

Tracurrió una semana, y ya que estaba encaminada, obté por preparar otro chocoflan, esta vez utilizando un molde diferente (con superficie antiadherente). Todo iba muy bien, seguí igualmente los pasos, pero a  los minutos que introduje el molde con la mezcla en el horno, caí en cuenta que no lo había engrasado... 
("-.- ¡Dios!!).
Confié en la efectividad del nuevo molde.
Y este fue el resultado final.



Mucho mejor, ¿no creen?, también se pegó un poco, solo un poco; pero en esta ocasión me fue más sencillo despegar esas secciones de flan, y "armar" el chocoflan. Las partes que se ven cafecitas, no están quemadas, es un "costrita" de masa de chocolate que se filtró, en el primero no sucedió eso.

:D Para mi beneplácito, el sabor también era muy bueno. Lo decoré con unos trazos de cajeta y nuez molida.



(El primero no lo decoré, no era posible...Um).

Ahora queda pendiente mi tercer intento, donde espero conservar el buen sabor (o incluso mejorarlo), y por fin lograr una excelente presentación, pues dicen que "de la vista nace el amor".

¿Qué le pareció?, a ustedes al igual que a mi ¿Se les quema el agua? jajaja, es broma...jajaja, si...es broma ¬¬

Espero lograr el mejor chocoflan, y les compartiré de nuevo mi experiencia. 

Saludos.

***Nazby***



domingo, 14 de abril de 2013

El banquete de los solitarios

-Capítulo 7-


Esteban figuraba como único heredero de todas las pertenencias de su tío. Si bien no había testamento, el papeleo se podría arreglar en unos días. 
Era su primer día en el pueblo, llegó en la madrugada y toda la mañana la dedicó a recorrer la casa, al día siguiente acudiría con las autoridades correspondientes para dejar todo en regla. 

Caminando por la plaza, mientras comía un helado de agua sabor limón, apreciaba el paisaje y la comunidad. después de dar una vuelta completa, divisó una banca debajo de un durazno en flor. Tomo asiento, y como era su costumbre se ensimismo, perdiendose en sus pensamientos, planes y pendientes; sin percartarse que una persona se había sentado al otro extremo de la banca. 
Era una chica de no más de veinte años, de baja estatura, de complexión muy delgada, exquisita, tez morena, con unos bellos ojos grandes color avellana, enmarcados con dos cejas gruesas, bellos rostro.

De hecho pasaron varios minutos hasta que Esteban sintió la mirada. Se sorprendió un poco, y sonrió tímidamente, y ella le brindó una cálida y dulce sonrisa.
Ella fue la primera en hablar -Hola, mi nombre es Florencia, y ¿cuál es él tuyo?-

El estaba un poco extrañado, pensó -una joven mujer, una extraña llega de la nada y me saca plática...bueno, nada malo tiene que suceder-

Le dijo su nombre y empezaron a hablar de trivialidades. Después de una hora se despiedieron cordialmente. 
Al día siguiente después de acudir a resolver su pendiente burocrático, regreso al mismo lugar en la plaza, sin quedar en nada previamente se volvieron a encontrar los dos. Y comenzaron una nueva conversación.

Esteban duró una semana en el pueblo donde vivía su tío, desde su primer encuentro hasta el último día los muchachos se vieron cada día. Algo especial crecía en el corazón de ambos.