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miércoles, 30 de abril de 2014
domingo, 28 de julio de 2013
Amense los unos a los otros
Casi te acabas Julio...
Son las 2:25 pm, y llueve abundantemente en la Cd. de Chihuahua, una lluvia acompañada además por una firme ráfaga de viento.
El día de ayer asistí a la boda de una muy querida amiga, todo estuvo muy bonito y feliz. Fue conmovedor ver la emoción en todo momento en la cara de los novios, como al encontrarse en el altar y decir sus votos...
Durante el sermón, el padre comentaba que la bendición de Dios estará con la pareja mientras ellos la reciban, y cuando sus decisiones o actuar no la "quieran" desaparecerá de su hogar (pues si padre, lo dice muy simple ¬¬...es broma, es broma). Uno de los fragmentos que me gustaron más decía más o menos así:
" El Amor soporta, perdona, y crece ilimitadamente..."
También decía lo que no era el Amor,("el Amor no es presumido", esa fue la que más se me quedó, jaja).
Además, el Amor hace que comprendamos y toleremos los defectos que tiene nuestra pareja, como ser humano que es, y viceversa.
Cada casamiento religioso es diferente, así como las palabras que te comparta el sacerdote, pero eso sí, en mi opinión todas son emotivas y tienen algo para el recuerdo.
Total, celebramos la ceremonia religiosa, hubo fotos, sonrisas, lluvia, acudimos a la recepción, bailamos y se hizo el ambiente de celebración...todo salió muy bien y la pasamos igual.
¡¡Felicidades infinitas a los novios, es un bello inicio a una nueva etapa en sus vidas!!
Y ustedes jugoazuleños...¿Qué opinan? ¿Recuerdan alguna misa de boda qué les haya gustado especialmente, o no?
Y la lluvia acabó...
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lunes, 22 de julio de 2013
- Cuentitos para la tarde 1 -
La pequeña niña con botas de lluvia
Era un día fresco, y la lluvia era inmenente.
El cielo era una nítida pintura, un cielo limpio y azul,
con nubes blancas como la espuma y otras grises como las cenizas, todas mezcladas.
Una pequeña caminaba apresurada sobre la banqueta empedrada, ataviada en un impermiable rosa, con unas botas que hacían juego.
Una lindas botas plastificadas, suaves al tacto, y firmes ante los pequeños arroyos que se formaban en días muy lluviosos.
Ese día nublado, iba camino a su hogar, con un papel largo enrollado en la mano, como un poster. Caminaba apresurada pues temía que un aguacero le cayera por sorpresa.
La niña pasó frente a un colorido jardín, que desbordaba en suavidad y belleza, pues cada una de sus flores adornaba en forma singular el espacio. Un pequeña margarita amarilla despertó de su sueño, abrió sus ojitos de par en par, bostezó un poco, y la miró; tenía que hablarle, quería hacerlo, ella nunca había cruzado palabra con un humano, pero hoy era un día distinto. Tomó todas las fuerzas de su delicado tallo, y gritó:
-¡Niña, niiiiña!!...¡sí, la de las botas de lluvia!!-
La niña escuchó un voz delicada, aguda, y "diminuta", así que se detuvo.
-¡Aquí abajo!!- replicó la linda florecilla.
La niña estaba de pie frente al jardín, mirando a todas direcciones y cuando levantó la vista al cielo...
Sintió en su nariz la humedad certera de una gota de lluvia, así que salió corriendo de inmediato, sin localizar de donde provenía esa pequeña voz.
La margarita suspiró.
Mañana será otro día, se dijo así misma, y cerró sus ojitos.
*Fin*
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